Gracias MARCELINO!

Esta es una editorial distinta, con sabor amargo, de esas que son difíciles de publicar, porque en realidad nunca queremos escribirlas y mucho menos publicarlas, y todo a pesar que venimos tragando y digiriendo la noticia desde hace más de un año.

En lo personal, desde el día uno intento ser un referente… hoy recuerdo perfectamente un día que nos cruzamos en una largada simbólica de un Rally del Atlántico, «che pibe, vos sos él del CUPA no?, esta bueno lo que vienen haciendo, yo hice mucho años CUPA»… y así empezamos una charla de mas de 20 minutos, que se vio interrumpida por otro colega al grito de «Marcelino, tenemos que empezar»…

Pocos saben que esa charla continuo al día siguiente y de forma ininterrumpida por varios días, Marcelino de alguna manera me «apadrino» y comenzamos a realizar varias cosas juntos, pero no entreverados.

Dos años de transmisiones de las carreras del CUPA, dos ediciones de 1000 millas, algun encuentro mas del CUAS que mandamos informes, y muchas charlas, muchos consejos, y muchas experiencias que intentaba siempre trasmitir, y siempre de forma desinteresada, sin sacar provecho de nada.

 

Tiempo después, cuando estuvo internado, me pidió que fuera a verlo en un par de ocasiones, siempre contando planes, proyectos, experiencias, siempre proyectándose, siempre pensando en un mañana.

 

Pocas veces hablamos de la TV, y siempre su respuesta fue la misma, «yo ya me saque las ganas de hacer tele, eso acá no funciona, admiro a los que logran hacer algo, pero lo mío son las transmisiones» no quería ni siquiera un programa de radio.

Meses más tarde nos acompaño en la conferencia de Prensa y lanzamiento del CUPA en Villa Yerua, fue de los primeros en llegar y el último en irse, muchas horas de anécdotas, muchas horas enseñanzas,

Era además el encargado de organizar «la cena de los periodistas» en la casa de Jorge Tomasi, uno de los últimos mensajes que tengo de él, es justamente agradeciendo que fuéramos a la cena, y recordándome uno de sus últimos consejos… consejo que no seguí, a pesar de confiar mucho en él, no seguí porque por un momento pensé que el temía a la competencia de productos, un tonto fui, el jamás temía, al contrario, el daba herramientas para que esto creciera más y hoy, una vez más, me doy cuenta que Marcelino tenía razón.

Esta noche brindare con un «té con hielo» de esos que tantas veces compartimos con este referente y más allá de nombres o de productos, no dejemos morir el legado de Marcelino…

Salud!!!

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