Lo que nos dejo el GP de China

Daniel Ricciardo sorprendió a todos en Shanghái para adjudicarse el Gran Premio de China en una carrera que enloqueció tras la aparición del auto de seguridad en la vuelta 31 por una toque absurdo de los Toro Rosso en una curva. Red Bull fue el que mayor partido sacó de ese momento al colocar neumáticos nuevos en sus dos monoplazas, lo que condujo a Ricciardo hacia la sexta victoria de su carrera y convirtió a Verstappen en el animador de la carrera.

Valtteri Bottas, líder hasta la aparición del auto de seguridad, acabó segundo y Kimi Raikkonen tercero después de que una travesura de Max Verstappen relegara a Sebastian Vettel a un segundo plano. Hasta ese momento, el finlandés se había puesto al servicio de su compañero en Ferrari. Vettel, con su monoplaza tocado, fue incluso superado por Fernando Alonso, que acabó séptimo, y tuvo que apretar para evitar que Carlos Sainz le arrebatara la octava posición.

Dos coetes, el francés Pierre Gasly y el neozelandés Brendon Hartley convirtieron una carrera tranquila que Valtteri Bottas dominaba sin dificultades, con el «nervioso» Max Verstappen peleándose con todos y su compañero Daniel Ricciardo demostrando su maestría en el arte del adelantamiento hasta colocarse primero a once vueltas del final.

La salida fue limpia con Sebastian Vettel manteniendo la primera posición y Valtteri Bottas adelantando a un Kimi Raikkonen que ya desde el arranque vio que no iba a ser su día. El finlandés ralentizó el avance de Hamilton, lo que dejó la pugna por la victoria entre su compañero de equipo y Bottas. Carlos Sainz se puso octavo, siempre por detrás de su compañero Hulkenberg, y Alonso undécimo, con Grosjean como primera presa.

Red Bull se coló en el duelo entre Ferrari y Mercedes, una pugna que iba ganando la escudería alemana con una cómoda ventaja de Vettel sobre Bottas hasta que un error de cálculo de los italianos en la primera y única parada en el pit lane del alemán significó el primer vuelco inesperado al guión de la carrera. Ferrari falló en la estrategia y permitió que Bottas liderara la carrera hasta la aparición del safety car

En una carrera diseñada a una sola parada había que afinar mucho a la hora de decidir el momento de la entrada de los monoplazas al pit lane. Ferrari decidió cambiar neumáticos al líder del Mundial en la vuelta 21 cuando éste superaba en más de tres segundo a Bottas. El finlandés, en estado de gracia, activó el DRS para adelantar a Vettel por muy poco cuando este volvía a la pista y relegarlo a la cuarta posición.

El segundo contratiempo de Vettel le llegó a 11 vueltas del final cuando Verstappen quiso adelantarlo y ambos vehículos se tocaron, en una maniobra en la que Lewis Hamilton estuvo atento para no salir también perjudicado.

El piloto de Ferrari nunca pudo con los dos Ferrari y cuando sufrió las embestidas de Verstappen en el tramo final de la carrera se mostró prudente, dejándolo pasar sin presionarle y pensando más en la clasificación que en el podio. Cuando Vettel se quedó atrás, prefirió mantener las distancias sobre el holandés, consciente que la sanción de diez segundos al de Red Bull le aseguraba la cuarta plaza, un mal menor en una carrera por la que pasó sin pena ni gloria.

Hasta la próxima.-

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